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La estrecha relación entre el sistema digestivo y la glándula tiroides con Pau Oller

Introducción

Artículo basado en el EPISODIO NUMERO 10 de ANCESTRAL PODCAST, en el que entrevistamos a Pau Oller. Pau nos va a explicar de forma detallada la relación entre las alteraciones de la función tiroidea y las disfunciones o patologías digestivas. Es una persona que es capaz de explicar conceptos difíciles de fisiología humana, de una manera entendible y es capaz de relacionar estos conceptos entre sí de una manera asombrosa. Hemos intentado resumir todo aquello que él nos explica sobre la estrecha relación entre las alteraciones tiroideas y digestivas. Hoy en día, hay una alta incidencia de la patología tiroidea y sabemos la importante relación de sistema digestivo y el eje tiroideo, porque como ya sabemos el cuerpo es todo uno y lo que afecta a un sistema puede repercutir en otro.

¿Quién es Pau Oller?

Grado en Dietética y Nutrición, Diplomado en Fisioterapia, Máster en fisiología integrativa. Cuenta con más de 15 años de experiencia en clínica viendo pacientes, además, es docente en formaciones de postgrado dirigidas a profesionales sanitarios en el ámbito de la nutrición y la salud hormonal. De hecho, ha sido uno de nuestros profesores en el Master de PNI.

Alta incidencia de patología tiroidea y la estrecha relación de la tiroides y el sistema digestivo

Cada vez hay más personas diagnosticadas de algún desorden tiroideo y es conocida la importante relación con el tubo digestivo.

Entre 7-8 de cada 10 personas diagnosticadas de hipotiroidismo sufren desórdenes digestivos, por tanto, existe una elevada correlación entre los dos desórdenes y existe un vínculo fisiológico que nos puede llevar a entender cómo se relacionan ambos sistemas y a desarrollar herramientas terapéuticas.

Una de las partes del sistema digestivo que más relación tiene con los desórdenes tiroideos es el estómago, como ya sabemos, el estómago es un órgano muy importante para digerir, tiene también un papel importante en la absorción de nutrientes y en protección contra infecciones.

Las relaciones entre las disfunciones de sistema digestivo, a nivel del estómago, con el hipotiroidismo, sobre todo, son tres:

1) Infección por Helicobacter pylori (que tiene que ver con el estómago) y su vínculo con el hipotiroidismo autoinmune

Muy vinculada al hipotiroidismo autoinmune (Hashimoto) por un mecanismo conocido como “molecular mimicry” o mimetismo molecular, lo que quiere decir que el cuerpo intentando atacar a la Helicobacter pylori acaba antígenos propios presente en la glándula tiroides. Esto debemos de tenerlo en cuenta en pacientes con hipotiroidismo autoinmune, que son la mayoría.

La presencia de Helicobacter pylori puede ser por sí misma desencadenante de un hipotiroidismo autoinmune, además de que la propia infección puede acabar generando un ambiente menos ácido en el estómago pudiendo conducir a una hipoclorhidria, pero también podríamos tener el caso de que el hipotiroidismo mal regulado, podría disminuir la producción de jugos digestivos y ser causa directa de hipoclorhidria. Y esto nos lleva al siguiente punto.

2) En un hipotiroidismo mal regulado, hay una menor producción de la hormona gastrina

La gastrina es una hormona que es liberada en el antro del estómago y es la encargada de que las células parietales del estomago produzcan jugos digestivos (HCl). Por tanto, podría darse el caso de que una hipofunción tiroidea lleve a una hipoclorhidria que, a su vez, favorezca un ambiente propicio para una infección por Helicobacter pylori y que el sobrecimiento de esta bacteria este participando de la autoinmunidad con el mecanismo mencionado del mimetismo.

3) Vinculado a la hipoclorhidria bien sea por una disminución en el producción de gastrina o por Helicobacter Pylori y tiene que ver con una menor absorción de nutrientes por parte del estómago, que pueden tener implicación directa con la función tiroidea. Los dos más importante son el hierro, la vitamina B12:

  • Hierro: importante para la producción de hormonas tiroideas y también para la conversión de T4 a T3, es decir, para activar las hormonas tiroideas.
  • Vitamina B12: participa de una manera importante en la conversión de T4 a T3. El déficit de B12 es uno de los déficit de nutrientes más comunes y es el que más afecta en la activación de estas hormonas y a la tolerancia al Eutirox, hay pacientes que describen que al tomar la medicación para la tiroides, les sienta mal, le dan taquicardias… y puede tener esto que ver con la carencia de B12 y otros nutrientes como el zinc. Lo podemos vincular con el 4 punto de la relación entre tubo digestivo y tiroides.

Otras relaciones del sistema digestivo con el hipotiroidismo, tienen que ver con la capacidad contráctil y la vesícula biliar e intestino:

4) Una de las enfermedades que más se relaciona con el hipotiroidismo autoinmune, que es el más común, es la gastritis autoinmune.

Este tipo de gastritis también es causa de hipoclorhidria, de una menor producción de jugos digestivos, que dificultaría la absorción de la vitamina B12, del hierro, del zinc… pero en este caso, estaríamos hablando de causas inmunitarias, aquí nos encontraríamos niveles de gastrina muy altos, porque se generan anticuerpos que dañan las células parietales del estómago, que son las encargadas de la producción de los jugos gástricos, pero como estos jugos no se producen como toca por las células parietales porque no pueden, el estómago intenta estimularlas aumentando la hormona gastrina.

5) Influencia en el flujo biliar

Elevada incidencia de piedras en la vesícula biliar en pacientes con hipotiroidismo, más o menos entre 3 y 7 veces más que en población sin disfunciones tiroideas. Esto puede venir dado por el propio problema de estómago pero también porque el hipotiroidismo a veces provoca que la musculatura lisa de la vesícula biliar no se contraiga adecuadamente y esto provoque estancamiento de volúmenes residuales de bilis estancada que favorezca la producción de piedras de colesterol.

6) Disminución de la capacidad contráctil en la musculatura lisa del intestino

Esto afectará al peristaltismo y hace que la tendencia al estreñimiento en personas con hipotiroidismo sea mayor.

7) Vemos que es tremendamente común en hipotiroidismo la presencia de SIBO

En concreto observamos SIBO pero de características metanogénicas, es decir, un IMO (intestinal methanogen overgrowth), porque el sobrecrecimiento de metanogénicas (arqueas) en el intestino delgado se vería muy favorecida por los diferentes factores que hemos ido comentando: disminución del peristaltismo (estreñimiento) y menor activación del complejo migratorio motor (menor limpieza intestinal), menor producción de jugos gástrico (gastrina/Helicobacter pylori/gastritis autoinmune) y menor producción y liberación de bilis (piedras vesícula). Por tanto, mucha sintomatología asociada a un síndrome de intestino irritable con tendencia al estreñimiento en personas con hipotiroidismo.

SISTEMA DIGESTIVO >> TIROIDES / TIROIDES >> SISTEMA DIGESTIVO

La mejora de la función tiroidea repercutirá en la mejora de la función digestiva pero la optimización de la función digestiva también tendrá impacto en la función tiroidea dado que una disbiosis hará que nuestro sistema inmune esté menos inmunotolerante y esto puede ir en favor de la autoinmunidad, y por tanto, aunque no sepamos el origen concreto, poner en marcha el sistema digestivo podrá repercutir de forma positiva sobre el eje tiroideo en relación a la absorción de nutrientes para producir hormonas, en relación al ambiente inmunitario y disminuyendo inflamación que ayude a optimizar el metabolismo periférico de las hormonas tiroideas.

Una inflamación a nivel digestivo por ese SIBO, disbiosis, irritación y daño en las mucosas, exceso de gases…puede influir negativamente en el ambiente inmunitario favoreciendo la autoinmunidad o en una dificultad en la conversión del T4 a T3 disminuyendo el metabolismo periférico de las hormonas tiroideas.

Aumento de colesterol e hipotiroidismo

El hipotiroidismo reduce la capacidad del hígado para absorber el colesterol LDL, lo que puede favorecer que se acumule en sangre y lo podamos ver en las analíticas.

La causa del aumento del colesterol en el hipotiroidismo sería principalmente un menor metabolismo hepático, es decir, una menor captación de colesterol LDL por las células hepáticas. De hecho, no es que la síntesis esté aumentada sino que es que el metabolismo hepático en cuanto a la capacidad para captarlo y eliminarlo de la sangre está disminuido. A pesar de ello se trata normalmente con inhibidores de la HMG-CoA, es decir, con inhibidores de la síntesis al igual que otras hipercolesterolemias, aunque aquí la clave sería intentar hacer que el hígado captará más colesterol.

Por otro lado, es factible pensar que mejor flujo biliar ayudaría al control de los niveles de colesterol, aunque sea un porcentaje pequeño. Dado que una parte importante de la bilis son ácidos biliares que se fabrican a partir del colesterol, ¿podría una menor producción de bilis podría dar lugar a un aumento del colesterol por una menor síntesis de ácidos biliares? Puede ser, lo que no se sabe es lo es en un % relevante o no.

Todas las células del cuerpo tienen receptores para hormonas tiroideas y si hay problema con estas, afecta a cualquier sistema del organismo.

Virus e hipotiroidismo

A parte lo que ya se ha comentado del posible mimicry molecular derivado del sobrecrecimiento de la Helicobacter pylori que tiene la capacidad de detonar una autoinmunidad a nivel de tiroides ¿podría haber también algún virus que pueda estar afectando en este sentido u otros?

Tener en cuenta los virus es super importante, de hecho, una de las causas más comunes asociadas al autoinmunidad son las infecciones por virus, ya sean agudas o en formato de reactivación, es decir, crónicas, en el sentido de que pueden ir apareciendo a lo largo de la vida.

La relación entre las infecciones víricas y el hipotiroidismo, sobre todo autoinmune, es por 3 grandes vías:

1) La primera también es por mimetismo molecular, como pasa con la Helicobacter pylori, hay algunos virus sobre todo de la familia de los Herpesviridae, como el Citomegalovirus, el Epstein Barr Virus o los Herpes Simplex, que pueden hacer mimicry con antígenos tiroideos, por lo tanto, da lugar a originar una respuesta inmunitaria.

2) Puede empeorar una situación de autoinmunidad, no tanto por el mecanismo del mimicry molecular sino por el ambiente inflamatorio sistémico, si un virus está reactivado de forma crónica, genera una situación de alarma inmunitaria, eso favorece que el cuerpo pierda tolerancia inmunitaria, y por lo tanto, aunque no tenga una relación directa por mimicry molecular, podría dar lugar a una mayor dificultad para el control del autoinmunidad.

3) La tercera vía sería la infección directa de los virus en la glándula tiroides, suele ser poco común, pero existe, y la más famosa es la tiroiditis de Quervain. La tiroiditis de Quervain, es una tiroiditis inducida por una infección de virus en la glándula y que en el 80% de los casos se curan solos en un periodo de tiempo de 1-2 años pero que en el 20% de los casos, termina en hipotiroidismo.

De los virus crónicos podríamos hablar mucho porque al final, como vemos, ya sea por mimicry molecular, por ambiente inflamatorio sistémico…podría tener bastante relación y es relativamente común que coexistan con las disfunciones tiroideas.

¿Cuándo puede haber una reactivación vírica?

Para poder sospecharlo debemos atender a signos y síntomas de mayor o de menor especificidad, es importante diferenciarlos porque sino se puede caer en el error de que se te pase por alto, pero también de diagnosticar infecciones virales crónicas que realmente no lo son.

Signos y síntomas de mayor especificidad:

1) Clínica vírica clásica: faringitis de repetición, resfriados de repetición, inflamación respiratoria, aftas en la boca, herpes todo el mundo que tiene fatiga todo el mundo pero gas, virus del papiloma, herpes zóster, ganglios hinchados… estos serían los más específicos, si tienes esto recurrentemente, por ejemplo, cada mes antes de la regla te sale un herpes o tienes 3-4 faringitis al año, casi indudablemente indica que el virus está reactivado.

2) Otro síntoma extremadamente específico es la fiebre recurrente, la febrícula o la sensación de fiebre, es decir, si recurrentemente alguien tiene febrícula, como sensación de fiebre al llegar la noche, que se queda destemplada, se pondría hasta el termómetro… y si es muy recurrente, esto es sospecha de una infección probablemente vírica, que se está reactivando.

3) En cuanto a las serologías, hablaríamos principalmente de las IgM (inmunoglobulinas M) como las más específicas indicativas de reactivación y en el caso del Epstein Barr, la combinación de cualquier inmunoglobulina con las IgM o IgG del Early Antigen (EA), si el EA está positivo, es súper específico de infección viral crónica reactivada.

Signos y síntomas de mayor especificidad:

Estos no son siempre indicativos de una infección viral crónica, persistente o reactivada pero que pueden ir asociados, de manera que si juntamos todo pues puede ser información relevante que pueden hacer sospechar.

1) Fatiga y el dolor, sobre todo en el vientre muscular o de características articulares, aunque no todos los dolores y fatigas crónicas proceden de causas virales.

2) Inmunoglobulinas G (IgG) elevadas: en cuanto a las serologías, hay debate en relación a que niveles podemos considerar que un virus se ha reactivado o no, es cierto que en una reactivación las IgG aumentan, por lo tanto, si tienes por ejemplo una serología previa con niveles por ejemplo de 300 y te haces otra porque sospechas y en la segunda están en 1500… es un indicativo casi de forma segura de reactivación, pero si no tienes un histórico de serologías donde se pueda ver claramente que ha habido una variación al alza y tienes sólo un marcador aislado, a día de hoy, aunque veamos valores de IgG sospechosamente altos, no podemos afirmar a partir de qué valor “exacto” eso sería un indicativo de una reactivación viral, y por lo tanto, se debe ser cauteloso en el diagnóstico pero. sí con el resto de signos y síntomas que hemos ido mencionando, empezando por los más específicos y siguiendo por los menos específicos todo apunta a que puede ser… pues encontrarnos unas IgG elevadas sospechosamente, pueden ser un indicativo de reactivación, por supuesto que sí.

Si te apetece saber aún más y complementar con mucha más información, puedes ir a escuchar el episodio relacionado con este artículo en ANCESTRAL PODCAST.

Audio del programa (Episodio 10 Ancestral Podcast)

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